Un check-in bien diseñado se siente como entrar a casa de un amigo organizado: nada es excesivo, todo está donde debería.
Antes de que llegue
Mensaje el día anterior con la dirección exacta, instrucciones del cerrojo y dos números de contacto. Sin sorpresas.
El minuto cero
Aire acondicionado encendido, luces tenues, agua fría a la vista. Cero esfuerzo de decodificación al llegar.
Las primeras horas
Una nota corta con tres recomendaciones del barrio escritas a mano. No un libro de bienvenida de veinte páginas.
