Equipar una casa para huéspedes es un ejercicio de empatía: imaginar cada paso que dará tu visita.
Esenciales sin excusa
Sábanas de calidad, toallas suficientes, papel de baño para el primer día y Wi-Fi que funcione sin drama.
La cocina
Una sartén decente, dos ollas, un buen cuchillo y una cafetera. Más allá de eso, depende del perfil de tu propiedad.
Los detalles que sobresalen
Una mini-guía impresa del barrio, dos botellas de agua fría en la llegada y un cargador universal. Cuestan poco, se recuerdan mucho.
